Uruguay

La semana reducida es la disminución de las horas de trabajo en la jornada laboral o en la semana laboral, en otras palabras, se refiere a un tipo de flexibilidad laboral en la que los empleados trabajan por menos tiempo o por menos días, gozando del mismo salario, con el fin de aumentar su productividad.

La realidad en Latinoamérica

La mayoría de las personas que trabajan, salen temprano de sus casas y vuelven al atardecer. Una jornada laboral completa, se supone, consta de 8 horas de lunes a viernes, pero en Latinoamérica este número puede aumentar a 9, 10 o hasta 11 horas, dependiendo de la empresa. Esto sin contar el tiempo de traslado, el tráfico de las horas pico y el arreglo personal. Un empleado común gasta diariamente de 11 a 15 horas en esta rutina.

Todo esto provoca que cada vez se tenga menos tiempo para otras actividades, que aumente el cansancio y el estrés el cual genera enfermedades nerviosas, ansiedad y depresión.

                 

Mejoras de salud y ánimo

Las empresas que han comenzado a implementar la jornada laboral reducida, reportaron que las inasistencias por enfermedades o malestares disminuyeron un 50%.

Además, al aumentar el tiempo que los empleados podían dedicar a sus actividades personales, amigos y familia, su ánimo y entusiasmo aumentó en gran medida durante el tiempo que pasaban en la oficina, repercutiendo en sus actividades diarias.

En temas de productividad

En el año 2017, los países con jornadas laborales más cortas del mundo como Bélgica, Suecia y Holanda reportaron una mayor productividad laboral que el resto de los países.

Esto se debe a que los empleados aumentan su eficacia y dedicación ya que disponen  de menos tiempo para realizar las actividades que tienen que cumplir. Por lo tanto, tienen  una mayor concentración de atención y emplean su tiempo en terminar sus quehaceres.


La clave

Reducir la jornada laboral, ya sea en horas o en días, es un compromiso tanto de la empresa como del trabajador.

El trabajador debe comprometerse mejorar su desempeño y cumplir con todos sus deberes durante su jornada laboral. La empresa, por su parte, debe comprometerse a pagar el mismo sueldo al empleado por menos tiempo laborado.

Puede que el cambio suene contraproducente y volátil, pero a corto tiempo los resultados de productividad y lealtad del empleado se verán reflejados monetariamente.

Los seres humanos debemos recordar constantemente que no vivimos para trabajar sino que trabajamos para vivir.